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Luego Garavito fue a la ciudad de Armenia (en Colombia), donde consiguió empleo en una panadería, arrendó un cuarto y se vinculó con Alcohólicos Anónimos.En ese entonces su rutina después del trabajo solía ser la de asistir con fervor a la iglesia, ir después a Alcohólicos Anónimos y, tras salir, tomarse unas cuantas cervezas para ir al parque Valencia en la noche y comprar algún cuerpecito de los pobres niños que a esas horas se prostituían en los alrededores del parque…Esa fue la doble vida que llevó por más de un año en los inicios de su juventud, una vida que por un lado le llenaba de pervertido goce mas por otro le envenenaba con remordimiento (solía golpearse fuertemente el pecho en la iglesia) y angustiosas preocupaciones por la forma en que era socialmente vista su inclinación.Lejos de darse por satisfecho, el amigo del padre de Garavito iba a visitar a Garavito cuando éste dormía con su hermano Rafael en la tranquilidad de la finca, sacándolo de la habitación y llevándoselo a algún lugar del campo para violarlo a sus anchas.Por aproximadamente dos años, esa fue la infernal rutina sexual de Garavito, hasta que fueron a Trujillo, donde las cosas tampoco se mejoraron, ya que allí, cuando su padre lo mandó a comprar unas inyecciones en una farmacia, el sujeto (otro conocido de su padre) violó a Garavito, cosa que repitió algunas veces más, sin ser jamás delatado puesto que el pobre chico temblaba de miedo ante la posibilidad de que su padre no le creyera a él sino a sus amigos…El daño era ya definitivo según se ve en las palabras de Garavito: “Después yo empecé a sentir una atracción hacia las personas de mi mismo sexo.Confesó haber asesinado unos 140 menores (todos entre 6 y 16 años y de género masculino) aunque algunos expertos señalan que sus víctimas pudieron ser unas 172 o incluso 192…A cada chico que mató también violó y torturó.Adoraba manosear a sus jóvenes víctimas, pero también las golpeaba, les pateaba el pecho, la cara y el estómago; les saltaba encima, les pisoteaba las manos; amaba hacerles quemaduras con vela y solía morderles las tetillas al igual que Chikatilo; a algunos les amputó dedos, les cercenó las orejas e incluso los genitales; muchas veces mutiló, desmembró e incluso decapitó[1]; y siempre, siempre bebía antes de realizar sus crímenes.

También el padre de Garavito era un individuo que, además de tratarlo de “jueputa”, “bastardo” e “imbécil”, solo lo tomaba en cuenta para que cumpliese sus órdenes y las diversas tareas que le encomendaba, a lo que sumaba su negativa a permitirle a Garavito el tener amigos y novia.

Mis hermanos y hermanas estaban muy pequeños, yo sentí como algo y todos nos fuimos hacia una cama donde yo insinué que se quitaran la ropa y comencé a acariciarlos, allí no pasó nada, ni mis padres se dieron cuenta, ni tal vez mis hermanos se acuerden.

Estando durmiendo, cogía a mis hermanos menores y les quitaba la ropa y sin que ellos se enteraran los acariciaba” Luego, aún de adolescente, Garavito fue un poco más lejos e intentó acorralar a un niño cerca de la estación del tren.

Pero mi papá no me dejaba tener novia y a mí tocaba ocultar todas esas cosas que me pasaban.

Me soltaron y de ahí en adelante no volví a vivir en la casa, mi papá me echó y trataba de que no volviera más” Aún de adolescente, Garavito fue detenido por manosear (no violar) a un menor.